martes, 13 de febrero de 2018

TEMAS GRIEGO 2º BACHILLER. SEGUNDA EVALUACIÓN

TEMA 3 BLOQUE II: SOCIEDAD  3 LA SITUACIÓN DE LA MUJER.
De la concepción jurídica y fines del matrimonio que tenían los antiguos griegos se deriva la situación de la mujer. La mujer griega no gozaba de ningún derecho de participación político ni jurídico, era como una menor de edad perpetua. Primero estaba bajo la tutela de su padre, luego bajo la de su esposo y, finalmente, bajo la de su hijo; no podía heredar por sí misma y en caso de ser la única descendiente era casada por su padre con su pariente más cercano. Su misión era asegurar la transmisión del patrimonio dando a su marido hijos legítimos y cuidar de los asuntos domésticos. La diferencia entre los sexos se hacía notar desde el momento del nacimiento. Un hijo tenía en esta sociedad mayores probabilidades de ser admitido en el seno familiar que una niña. Si la familia no vivía desahogada, esa boca más que alimentar y el desembolso que supondría la dote para su boda, hacían que a veces la hija, menos veces el hijo, fuera abandonada a su suerte dentro de una vasija. El niño así rechazado podía ser criado por otra pareja. Si el hijo es aceptado, se coloca una rama de olivo en el exterior de la puerta si es niño, un ovillo de lana si es niña. Las niñas, entretanto, han crecido rodeadas de las mujeres de su familia. Éstas les enseñan las labores del hogar, a hilar la lana y, si hay suerte y alguna sabe leer y escribir, también esto. No estaba prohibido que las niñas aprendieran, pero sus padres no las mandaban con maestros. Por eso es raro el caso de las mujeres que llegaban, como parece probado, a ser alumnas de Platón en su academia. Heródoto, el antiguo historiador de Halicarnaso, cuenta como algo extraordinario un matrimonio por amor. Y es que el enlace se concertaba entre las familias. Una unión ventajosa daba a los padres de los novios la seguridad de que los hijos vivirían acomodadamente. El amor, si venía después, con el trato, tanto mejor, pero no era importante. La función del matrimonio era engendrar hijos. De hecho, estaba mal vista la soltería recalcitrante, salvo que uno de los hermanos varones ya estuviera casado y la descendencia de la familia asegurada. 
En torno a los quince años, las chicas solían casarse. Sobre los treinta los varones. (La edad legal para poder contraer matrimonio era de doce años para ellas, quince para ellos, aunque se solían casar a la que he citado antes)
El día de la boda, una vez hechos los pertinentes sacrificios propiciatorios, la novia viste una túnica talar blanca, ceñida con un nudo especial, y un velo azafranado. No existe un ritual específico de casamiento, sino que es un contrato firmado ante testigos lo que lo hace válido. Tras el banquete en casa de su padre, es acompañada por amigos y familiares hasta la casa del novio. Allí, al igual que Cortés quemó sus naves renunciando al regreso de su expedición, se quema simbólicamente el eje del carro en que ha llegado hasta allí. Su suegra la recibe derramando sobre ella flores, dátiles y nueces. También le da una torta redonda de miel y sésamo (la luna de miel). Al día siguiente, su padre entrega la dote acordada y recibe el nuevo matrimonio los regalos de boda. A partir de ese momento ejerce la esposa sus nuevas funciones: disponer que la casa funcione, administrar el hogar e hilar la lana para los vestidos. La lana es el símbolo de la mujer: hemos visto que se coloca en la puerta al nacer una niña; también Alejandro Magno le ofreció una madeja a la madre del rey Darío cuando, tras vencerlo en batalla, capturó su tienda de campaña y la encontró allí, abandonada. El ofrecerle la lana no era ofrecerle la servidumbre, como parece que ella entendió, sino el estatus de mujer de su casa: un honor Desde ese momento, la madre de Darío mantuvo unas excelentes relaciones con Alejandro. La mujer estaba protegida por el Estado. La falta de libertad para elegir marido o para poseer tierras intentaba compensarla aquél asegurándole la tutela de un varón, sea un padre o un marido, de tal modo que no se vea nunca en la indigencia a causa de su orfandad o viudedad. Desde el punto de vista moderno resulta impensable una situación así, pero los atenienses de la época consideraban lógico y seguro que la mujer siempre estuviera bajo la tutela de un hombre, del mismo modo que los minusválidos o los pobres quedaban bajo el del Consejo, que les pagaba los gastos de su manutención con cargo al Estado. Esto no quita para que su situación no fuera objeto de revisión, como la que hace Platón en el libro V de La república, cuando opina que con una educación similar a la del varón, también podría participar igual que él en la defensa de la ciudad y en el cuidado del Estado. Mientras que los hombres se reunían en la Asamblea, en los tribunales o en el ágora y pasaban gran parte del día con sus amigos en los gimnasios, las mujeres estaban en casa, no asistían a los banquetes que sus maridos ofrecían en su propio hogar; incluso las visitas a las amigas sin un buen pretexto estaban mal vistas. La vida de una mujer casada de posición noble o acomodada era la casa, el cuidado de los niños, la supervisión de los esclavos; también el adorno y el arreglo personal ocupaban gran parte de su tiempo y el trato con su marido era más bien escaso.
No obstante, siempre existía algún pretexto para salir y las numerosas fiestas religiosas, algunas de ellas específicamente femeninas proporcionaban buenas ocasiones de abandonar la casa. Obviamente, las mujeres de bajo nivel económico realizaban por sí mismas las compras, iban a la fuente e incluso trabajaban como asalariadas fuera del hogar. Como la mujer llegaba al matrimonio muy joven, sin conocer al marido que le habían destinado y con un nivel cultural muy inferior a él, era difícil la comunicación y la intimidad entre los esposos. En Atenas el erotismo y el amor se podían encontrar fuera del matrimonio, en la relación de hombres con heteras (ἑταίραι) y prostitutas (πόρναι). El matrimonio ateniense era estrictamente monogámico para la mujer, pero los hombres disponían en el hogar de concubinas perfectamente legítimas, y de las esclavas, y podían frecuentar el trato de heteras jóvenes y bellas. La concubina se distinguía de la esposa en que con ella no había esponsales ni boda y sus hijos eran ilegítimos, no podían heredar. Sin embargo vivían en la casa con la esposa legítima y los esclavos. Las heteras eran el escalón más alto de las prostitutas (las más bajas estaban en las casas de lenocinio, en las calles o en las puertas de la ciudad), “ἑταίραι” significa compañera, amiga, y es un eufemismo. Frecuentaban los banquetes de los hombres donde tocaban instrumentos musicales, bailaban o practicaban el sexo. Algunas, como Aspasia, la amante de Pericles, poseían hermosas casas en las que reunían lo más selecto de Atenas: Anaxágoras, Fidias, Sócrates, Hipódamo, etc. Las heteras recibían una esmerada educación, destacaban por el lujo y el buen gusto de sus vestidos y joyas, eran cultivadas, modernas y sensuales, les estaba permitido todo lo que se les negaba a las esposas. 
Sin embargo no hay que pensar que el amor conyugal era inexistente. Por otra parte, la situación de la mujer sufrió en la época helenística una evolución paralela a la del matrimonio. La mujer adquirió capacidad jurídica para comprar, vender, testar, dirigirse directamente a los tribunales sin mediación de tutores e intervenir en la elección del matrimonio de sus hijos igual que el marido.


TEMA 4 BLOQUE III: LITERATURA  4 HOMERO
Homero no sólo supone para la tradición griega el inicio de su literatura sino también el punto de partida en el que se basa gran parte de la educación del mundo griego. La gran influencia sobre la cultura posterior fue infinita, tanto que llega hasta nuestros días. 
Ilíada y Odisea no sólo fueron importantes para la literatura sino también para proporcionar un conocimiento profundo sobre todo lo referente a los dioses y a los hombres. Las características de los dioses, la configuración del firmamento, las genealogías de los héroes, el comportamiento ejemplar, la cambiante fortuna humana y la obediencia a los dioses son algunas de las enseñanzas en las que nos instruye Homero.
Homero, un aedo del s. VIII a.C., nos canta en hexámetros el pasado heroico de los griegos. Pero no son sus obras una simple narración de hechos, sino una enseñanza útil y duradera. Tanto es así que estos poemas escritos han llegado hasta nuestros días.
Si fue un solo aedo o varios los compositores de estas obras, si las compuso por escrito el propio Homero o las dictó a otra persona y si nació en Esmirna o Quíos es algo que no queda claro. Analistas (autores que defienden la existencia de varios autores) y unitarios (autores que defienden la autoría y existencia de Homero) ya han hablado bastante sobre estas cuestiones. Lo que la tradición ha denominado cuestión homérica.
Nosotros en adelante nos referiremos con Homero a aquel que, fuera quien fuese, de una manera genial allá por el siglo VIII a.C. fundó la literatura griega y, por consiguiente, la occidental. 
POESÍA HOMÉRICA Y TRADICIÓN ORAL
Con Homero, en el s. VIII, surge una lengua literaria basada en la épica de trasmisión oral anterior. La mezcla de dialectos, el uso de arcaísmos y las licencias métricas son sus principales características.
Los rasgos de la poesía oral anterior están muy presentes: versos enteros que se repiten, fórmulas épicas que expresan juicios y conceptos, epítetos aplicados a personas, lugares o cosas, símiles que especifican o adornan el contenido principal. 
Homero se esconde detrás de la inspiración divina como los aedos de la poesía oral pero cambia el viejo proceso de improvisación por la composición dirigida y planificada. Lo oral deja paso a lo escrito. La poesía oral de los aedos micénicos está al servicio de una nueva perspectiva literaria que ya no es la de aquellos tiempos. Tradición, creación, arcaísmo e innovación se dan la mano para crear un mundo artificial pero real a la vez: el mundo homérico.
ILIADA
La Ilíada narra la cólera del héroe Áquiles que se niega a seguir luchando en la guerra de Troya después de que Agamenón le robe su botín de guerra, la joven Briseida. 
Después de una batalla Agamenón toma como botín a la joven Criseida cuyo padre era sacerdote de Apolo. Apolo castiga a los griegos con una peste y Agamenón se ve obligado a devolver a Criseida. En ese momento Agamenón se queda con la joven Briseida, botín de Aquiles. Aquiles deja la lucha y pide a su madre Tetis que convenza a Zeus para que ayude a los troyanos.
Después de muchos lances de batalla los troyanos se encuentran muy cerca de las naves griegas. Patroclo, amigo de Aquiles, le pide sus armas para poder expulsar a los troyanos. Aquiles cede pero le dice que no se acerque a las murallas troyanas. Patroclo repele el ataque troyano pero no hace caso a Aquiles y lleva la batalla hasta las murallas de Troya donde muere a manos del príncipe Héctor.
Aquiles se olvida de su ira y entra en batalla para vengar a su amigo Patroclo. Mata a Héctor y se lo lleva a su campamento. Aquiles celebra unos juegos en honor a Patroclo.
Priamo, padre de Héctor, con ayuda de los dioses se presenta ante Aquiles para pedirle que le devuelva el cuerpo de su hijo. Aquiles accede y se proclama una tregua por los funerales de Héctor.
Cinco días trascurren entre la petición de Tetis a Zeus y la muerte de Héctor. Una acción más concentrada y tensa en la que se destaca la idea de que el hombre es una criatura efímera sometida a poderes superiores. Hombres con sus defectos pero que poseen la ἀρετή (conjunto de virtudes del héroe: belleza física, virtud moral, elocuencia, fortaleza, inteligencia, sentimiento del honor).
Es un poema guerrero de fondo pesimista donde los dioses intervienen de manera directa en las acciones de los hombres.
ODISEA
Los dioses en asamblea deciden poner fin al sufrimiento de Odiseo que estaba retenido en la isla de Ogigia después de vagar por los mares. Odiseo había ofendido a Posidón dejando ciego a su hijo Polifemo. Los dioses envían a Atenea hacia Ítaca para que convenza a Telémaco, hijo de Odiseo, de que su padre está vivo. Telémaco, que vivía una situación insostenible en su palacio, emprende un viaje para informarse sobre su padre. Penélope teje y desteje una tela para no casarse con ninguno de los pretendientes mientras los pretendientes acaban con la riqueza del palacio celebrando banquete tras banquete. 
Paralelamente envían a Hermes para que avise a Odiseo de que puede volver a casa. Odiseo sale de Ogigia y naufraga en la isla de los feacios donde es acogido por el rey que le ofrece un banquete. Durante el banquete un aedo canta la leyenda del caballo de Troya y Odiseo se emociona. Odiseo desvela su identidad y cuenta todas sus aventuras desde que salió de Troya. Una vez terminada la narración los feacios ofrecen un barco para que Odiseo pueda volver a Ítaca.
Odiseo llega a Ítaca y se dirige a su palacio. Nadie lo reconoce porque tiene la apariencia de un mendigo. Lo reconoce su perro y su nodriza Euriclea que le guarda el secreto. Organiza un plan muy inteligente para acabar con los pretendientes después de darse a conocer a su hijo y al porquero Eumeo. Acaba con los pretendientes y se presenta ante Penélope como su esposo.
La amplitud de escenarios y la riqueza temática caracterizan este poema épico más centrado en la narración. Más de treinta días dura la acción narrada al margen de las que rescata Odiseo en el país de los feacios que se remontan al comienzo de su aventura. 
Destaca la aparición de personajes sencillos como el porquero Eumeo o la nodriza Euriclea y el papel de los dioses. A diferencia de la Ilíada, en la Odisea los dioses no son responsables de las desgracias de lo mortales. 

TEMA 5 BLOQUE III: LITERATURA  5 EL DRAMA.
1. ORÍGENES 
EL ORIGEN DE LA TRAGEDIA 
La cuestión de la estructura de la tragedia nos lleva a preguntarnos por los orígenes de la misma. Aristóteles mantenía que había surgido a partir de los que entonaban el Ditirambo. El ditirambo era un canto que un coro entonaba en honor a Dioniso. En algún momento, el director del coro comenzó a dirigirse al coro, en lugar de dirigirlo. En esos primeros diálogos entre el coro y su director habría que buscar el nacimiento de las representaciones teatrales. Este desarrollo habría que atribuírselo a un tal Tespis, ateniense, que habría dado preeminencia a la palabra hablada frente a la cantada. Así, la tragedia, desde sus orígenes, es un invento completamente ateniense. La palabra tragedia (τραγῳδία) significa “canto del macho cabrío (τράγος)”, animal consagrado a Dioniso. 
EL ORÍGEN DE LA COMEDIA  El origen de la comedia no es claro. Parece que hay que buscarlo en las procesiones dionisíacas (κόμοι) en las que un coro intercambiaba chistes y burlas con el público o con su director. Así, el significado de la palabra comedia sería “canto del coro”. Formalmente, ya en el siglo V, difería de la tragedia en varias cosas: la estructura, aunque parecida, no es idéntica: por ejemplo, es propio de la comedia un movimiento del coro especial llamado Parábasis, que es una venida hacia adelante de los coreutas. Los atuendos no son magníficos, sino burlones y exagerados. Los actores llevaban un gran falo de cuero o madera y almohadillas bajo la ropa para deformar el cuerpo. La comedia griega pasó por varios períodos. Su edad de oro fue el primero: La Comedia Antigua, cuyo representante principal fue Aristófanes. 
2. EL LUGAR: EL TEATRO 
Ya en época clásica, las representaciones teatrales tienen lugar en unas construcciones especiales llamadas teatros (θέατρον). Su estructura es similar en toda Grecia:
El centro del teatro es la orchestra. En ella se situaba el coro. Era de forma circular. En su centro había un pequeño altar dedicado a Dioniso. El proscenio era el lugar en que se situaban los actores. Estaba ligeramente levantado sobre el nivel del suelo. Tras él estaba la escena. Era, en sus orígenes, la tienda en que los actores guardaban sus vestidos, las máscaras, la tramoya de la obra, etc. Con el tiempo se hace un lugar indispensable, pues desde ella se lograban algunos efectos de sonido, o se manejaban las espectaculares apariciones de “Deus ex machina”, es decir, las intervenciones que los dioses hacían en la obra por los aires subidos a esa especie de grúa de poleas llamada mechané. Alrededor de la orchestra, en semicírculo, se situaba la cavea: el lugar que ocupaban los espectadores: hombres, mujeres, niños e incluso esclavos. Los primeros asientos eran más lujosos y estaban reservados a las personalidades de la ciudad. 3. LOS ACTORES Y EL CORO Y EL PÚBLICO Los actores eran profesionales y ambulantes. Recorrían toda Grecia interpretando tragedia y comedia. Eran varones, pero interpretaban papeles de hombres, mujeres, dioses e incuso niños. Se servían de máscaras de madera bellamente trabajadas y pintadas, a menudo adornadas con pelo natural. Según algunos autores, su función sería la de amplificar la voz. Pero este punto es muy discutido. La máscara y la vestimenta indicaban al público la identidad del personaje, pues en ambos se reflejaban los tópicos del aspecto de hombres y dioses: así, la máscara de Apolo era un rostro joven y hermoso; un persa llevaría pantalones, mientras que un griego viste una túnica, etc. Y si alguna duda quedara, el texto enseguida la desvelaba. Además de la máscara y los vestidos, generalmente suntuosos, se calzaban unas botas altas con plataforma llamadas coturnos que los hacían más visibles. Todo actor debía tener como aptitud imprescindible una buena voz, pues debía recitar y cantar. Asimismo, capacidad interpretativa. Si pensamos que un actor antiguo tenía el rostro oculto y del cuerpo apenas si se le veían los brazos o las manos, caemos en la dificultad de la interpretación. 
El coro era el protagonista de la tragedia griega aunque su importancia fue cayendo con el paso del tiempo, hasta ceder todo el protagonismo a los actores. Estaba formado por gente de la ciudad en que se interpretaba la obra y no era profesional: era la representación y aportación de la ciudad a la obra. Debían saber cantar, recitar y bailar, pues eso es lo que se les exigía. 
El público griego era un público muy interesado en lo que ocurría en la escena. Cuando había un festival dramático se pasaba el día entero en el teatro, adonde se llevaba la comida y la bebida, para no perderse nada. Esto no sorprende si pensamos que una representación era algo excepcional, que ocurría pocas veces al año y que, además, las obras no se reponían. El público era muy entusiasta: aplaudía lo que le gustaba y vociferaba cuando algo se disgustaba, llegando incluso a mostrar su desagrado con silbidos, abucheos o pataleos. A veces tenían que intervenir esclavos con largos bastones para restablecer el orden. Pero la expresión de su emoción era fruto de la alta concentración que mantenían y la tensión del espectáculo. Compartían con los personajes sus emociones y se identificaban con sus sufrimientos. Y con ellos lograban una catarsis (κάθαρσις) o emoción purificadora. 4. Autores y obras principales: Para terminar, citaremos a continuación los nombres de los grandes autores teatrales de Atenas y una de sus mejores obras. 
Autores de tragedia: Esquilo. Una de sus obras principales: ‐Los Persas: es la tragedia más antigua de Europa. Describe la espera de Atosa, la madre del rey persa Jerjes, que poco a poco recibe noticias de lo que ha ocurrido en la batalla de Salamina, en la que el inmenso ejército de su hijo ha sido derrotado por los atenienses. Es magistral la narración del mensajero que desvela los acontecimientos de la batalla. Muy original de plantear la acción en el palacio de los enemigos de Grecia y hacer del sufrimiento de la reina el dolor de todos los persas por su derrota. Sófocles: De entre sus obras seleccionamos: -Antígona: EL rey Creonte ordena, tras la muerte de los dos hijos de Edipo, Eteocles y Polinices, que se entierre al primero pero que se deje insepulto al segundo bajo pena de muerte. Antígona, hermana de ambos, entierra por la noche a Polinices, porque “hay que obedecer antes a los dioses que a un mortal”, pero es descubierta y condenada a muerte. El rey da marcha atrás, pero demasiado tarde. Antígona se ha ahorcado en prisión. El moderno tema planteado es si la justicia humana debe quedar por encima de la divina y de la piedad. Eurípides: Una de sus mejores obras es: 
-Medea. Medea, que ha acompañado enamorada a Jasón desde Asia, ve cómo éste se enamora de la hija del rey de Corinto, con la que pretende casarse. Ella, dolida, finge alegrarse con la noticia y envía un vestido a la novia. Pero el vestido es de efectos mortíferos. Además, para vengarse de Jasón, mata a los dos hijos que ha tenido con él y, tras burlarse de éste, se va en un carro alado. El amor, la infidelidad y la venganza son el tema de esta tragedia. Es de destacar el patético discurso de la engañada Medea sobre la difícil vida de las mujeres griegas.
 De comedia Aristófanes: Seleccionamos: -Las nubes: Un hombre arruinado por la pasión de su hijo por los caballos, decide ingresar en una escuela griega de nueva educación (crítica velada a la sofística). La escuela se llama “El pensadero”, y la rige Sócrates. Allí se dedican al estudio de cosas ridículas, como la medición del salto de la pulga. Pero saben enseñar a vencer los razonamientos verdaderos con razonamientos falsos. Como nuestro protagonista es un poco corto, lo expulsan pronto. Pero decide enviar a su hijo. Este, tras una temporada en la escuela, ya es capaz de convencer a los acreedores de que deben perdonarles las deudas. A continuación convence a su padre de que es bueno que un hijo le dé una paliza a su padre, y se la da. El padre, escarmentado con la educación de su hijo, prende fuego a la escuela. Es la particular visión del autor sobre la enseñanza sofística, que considera perjudicial para la ciudad. Entre los sofistas incluye a Sócrates, lo cual no era real. En esta comedia, como en todas las del autor, encontramos una vívida descripción de la vida de la Atenas de su tiempo, tamizada por el crítico pensamiento del autor, que no podía permanecer impasible ante las injusticias y errores que veía a su alrededor y utilizó la risa y la sátira como medio para denunciarlos.


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